El Regalo del Maestro
Un Maestro cristiano, queriendo dar una lección objetiva a sus alumnos acerca del gran asunto de la salvación del alma, mostró a sus niños un lindo reloj de oro con su cadena, y les dijo: He traído este regalito para regalárselo al que quiera.
El que lo desee venga a tomarlo.
Los niños se miraron unos a otros, con sonrisa de incredulidad pero ninguno se movió hasta que al fin, repitiendo el maestro su oferta, el mas pequeño y atrevido se levantó, fue y recibió el reloj.
Todos los demás quedaron confusos y llenos de sentimiento. Habían pensado que la oferta era demasiado buena para ser real no creyeron que se la hacia en serio. ¿ Como podríamos pensar que nuestro maestro iba a hacer un regalo tan valioso a cualquier niño? Decían ellos, mientras su compañero saltaba de contento con su tesoro.
Ninguno de ellos tenia reloj, no con que adquirirlo ¡menos aun tan hermoso, que sólo un rico podría comprar!
Acallados los murmullos el maestro explicó:
"Lo mismo pasa muchachos, con la salvación eterna. Millones de hombres de varias religiones han hecho toda clase de sacrificios para obtener la salvación y paz de sus almas. Se han sometido a privaciones de toda clase de alimentos y comodidades, han castigado sus cuerpos, a veces, horriblemente; algunos ricos han dado mucho dinero a sus sacerdotes; otros han hechos penosas peregrinaciones, creyendo que, por esos medios, conseguirán la salvación de sus almas. Pero no lo lograron.
¿ No hay entonces, salvación para el alma?
¡Si la hay, gracias a Dios!
Dios viendo que nosotros no podemos salvarnos por ningún esfuerzo nuestro, y amándonos infinitamente y no queriendo que nadie se condene. Ha provisto salvación para nosotros, para que todo los pecadores que quieran recibirla como un regalo, una dádiva, gratuita suya.
El Señor Jesucristo, con su vida, su pasión y su muerte en la Cruz, pago a su Padre la deuda nuestra e hizo plena expiación por nuestros pecados, satisfaciendo las exigencias de la justicia del Eterno, que nosotros no podíamos satisfacer como yo compré el reloj que ustedes, de ninguna manera podían comprar.
Cristo, el Justo, padeció por los injusto, para llevarnos a Dios.
Y ahora, Dios ofrece esa salvación, gratuitamente, a todos, diciéndonos en su Libro:
"Al que acepta a mi Hijo como su Salvador, yo le doy felicidad eterna; el cielo con sus glorias.
Nadie puede salvarse por sus propias obras porque todas ellas están manchadas, por proceder de corazones impuros y porque no son mas que el cumplimiento del deber y porque, siendo humanas, no pueden pagar una deuda eterna como es la del pecado. Mi Hijo siendo Dios, El sí pudo pagar esa deuda. Y la Pago por ustedes, sufriendo en tu vuestro lugar. En virtud de lo que el ha hecho, yo, ahora , doy la salvación a todo el que quiere recibir a mi Hijo como su Salvador, recibiéndole por fe.
Yo no vendo la salvación.
No la doy en pago de algo que ustedes pretendan hacer. Ningún Pretendido mérito de parte de ustedes puede, jamas, obligarme a darles el cielo.
Pero en virtud de los méritos de mi Hijo, yo les DOY, gratuitamente, sin precios a todo el que quiere recibirlo, refugiándose en mi Hijo por la fe.
¿Y porque los hombre no aceptan tan magnifica dádiva? ¡Porque les parece demasiado buena para ser verdad, como aconteció a aquellos niños…!
¡Lector! Tú, como yo, necesitamos esta salvación. Y Dios la brinda de Balde. Todos los pecados fueron clavados con Cristo en la Cruz.
Recibiéndole por Salvador, estas salvado. Ahora mismo, si colocas en Cristo tu confianza, si en tu corazón, arrepentido, resuelves honrar su palabra, recibirla como lo que es: la verdad de Dios El borra todos tus pecados y te da derecho a gozar del cielo. Estás en pecado, camino a la condenación eterna. En tal circunstancia, el Hijo de Dios te extiende su mano y te dice: "Acéptame y daré paz tu alma". "Al que a mí acude no le rechazo" "Al que a mí viene, no le echo fuera".
¿ Por qué no aceptas semejante regalo? ¿ Te parece demasiado bueno para ser cierto? ¡Pero reflexiona que todo lo que viene de Dios es infinitamente bueno! ¿ Qué podríamos esperar que Dios nos diera, que no fuese tan bueno que confunda nuestra razón?
Dice la Sagrada Escritura, la Biblia: "El que cree en el Hijo, tiene vida eterna. Mas el que es incrédulo al hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre el". Juan 3:36
Tomado de Evangelical Tract Distributors
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